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Me estoy leyendo este libro de Nassim Taleb y la verdad es que me está gustando. Es el tercero que me leo de este autor y tengo que decir que siempre se encuentran reflexiones interesantes en sus libros. Voy a destacar dos fragmentos de este libro que me han parecido muy interesantes acerca de los mercados financieros.

Por razones similares, la estabilidad no es buena para la economía: las empresas se debilitan mucho durante los largos períodos de prosperidad constante carentes de contratiempos, y las vulnerabilidades ocultas se acumulan en silencio bajo la superficie. Por lo tanto, retrasar las crisis no es tan buena idea. Por la misma razón, la ausencia de fluctuaciones en el mercado genera riesgos insospechados que se van acumulando. Cuanto más tiempo transcurre sin una crisis de mercado, peores son los daños cuando la crisis acaba estallando.
Es fácil modelar matemáticamente este efecto adverso de la estabilidad, pero cuando me hice operador de bolsa me contaron una estrategia heurística que usaban los veteranos con mucha experiencia: cuando un mercado llega a un "mínimo nuevo", es decir, cuando cae a unos niveles que no se han visto en mucho tiempo, significa que habrá "mucha sangre" y que los inversores se precipitarán hacia la salida. Algunas personas no acostumbradas a perder dinero sufrirán grandes pérdidas y acabarán con sus bienes embargados. Cuando uno de estos mínimos no se ha visto en años, por ejemplo dos, recibe el nombre de "mínimo de dos años" y causará más perjuicios que un mínimo de un solo año. Es muy revelador que los veteranos hablen de ese fenómeno como una "limpieza" consistente en quitar de en medio a quienes tienen "malas manos" es alguien claramente frágil que no sabe que lo es y tiene una falsa sensación de seguridad. Cuando muchas de estas malas manos se precipitan colectivamente a la salida, provocan un desplome del mercado. Un mercado volátil impide que pase mucho tiempo sin que se produzca una "limpieza" de riesgos y previene estos desplomes.
No puedo estar más de acuerdo con este fragmento de Nassim Taleb. Cuando en la economía parece que todo va bien y que nada puede ocurrir, es posible que se estén generando ciertos desequilibrios difíciles de observar que acaben conduciendo a una situación delicada. Así paso en el año 2008 y así pasará en el futuro con total seguridad. Los mercados y la economía se caracterizan por tener ciclos y no pueden vivir sin ellos. 

Por otro lado, cuando hay una gran caída en el mercado, lo que suele primar en muchos actores del mercado es el miedo a perderlo todo y a la situación personal de cada uno. Si realmente estas utilizando un dinero que necesitas para vivir cuando el mercado empiece a caer seras muy vulnerable a esa situación y lo más probable es que termines vendiendo. Que se puede decir si te encuentras en una caso de endeudamiento. Como dice Taleb lo importante es tener una buena mano para no terminar siendo limpiado por el mercado.

El problema de la volatilidad reprimida de una manera artificial es que, además de hacer que el sistema tienda a volverse muy frágil, no presenta riesgos visibles. Recordemos también que la volatilidad es información. Y estos sistemas tienden a estar demasiado en calma y a manifestar una variabilidad mínima mientras los riesgos se acumulan en silencio bajo la superficie. Aunque la intención que expresan los líderes políticos y económicos es la de estabilizar el sistema inhibiendo las fluctuaciones, el resultado tiende a ser el contrario. Los sistemas reprimidos de una forma artificial se hacen propensos a cisnes negros. Con el tiempo pillan desprevenido a todo el mundo y echan por la borda años de equilibrio o, en casi todos los casos, acaban mucho peor de lo que estaban en su estado volátil inicial. Cuanto más tarde en estallar una crisis, peor será el daño causado en los sistemas económicos y políticos.
Este caso es el ocurrido cuando se realizan políticas monetarias excesivamente expansivas. Los tipos de interés artificialmente bajos durante demasiado tiempo acaban por generar un estabilidad demasiado engañosa y derivan en crisis de grandes proporciones. En un olla a presión se tiene que dejar salir el vapor de forma controlada para reducir la presión. Si no se hace así podría explotar. Con la economía y los mercado pasa exactamente lo mismo. Muchas personas argumentan que los tipos de interés deberían seguir muy bajos hoy en día porque los gobiernos están demasiado endeudados, pero eso podría provocar problemas futuros de enorme calado y de consecuencias imposibles de predecir. 

Nassim Taleb "Antifragil"



Me estoy leyendo este libro de Nassim Taleb y la verdad es que me está gustando. Es el tercero que me leo de este autor y tengo que decir que siempre se encuentran reflexiones interesantes en sus libros. Voy a destacar dos fragmentos de este libro que me han parecido muy interesantes acerca de los mercados financieros.

Por razones similares, la estabilidad no es buena para la economía: las empresas se debilitan mucho durante los largos períodos de prosperidad constante carentes de contratiempos, y las vulnerabilidades ocultas se acumulan en silencio bajo la superficie. Por lo tanto, retrasar las crisis no es tan buena idea. Por la misma razón, la ausencia de fluctuaciones en el mercado genera riesgos insospechados que se van acumulando. Cuanto más tiempo transcurre sin una crisis de mercado, peores son los daños cuando la crisis acaba estallando.
Es fácil modelar matemáticamente este efecto adverso de la estabilidad, pero cuando me hice operador de bolsa me contaron una estrategia heurística que usaban los veteranos con mucha experiencia: cuando un mercado llega a un "mínimo nuevo", es decir, cuando cae a unos niveles que no se han visto en mucho tiempo, significa que habrá "mucha sangre" y que los inversores se precipitarán hacia la salida. Algunas personas no acostumbradas a perder dinero sufrirán grandes pérdidas y acabarán con sus bienes embargados. Cuando uno de estos mínimos no se ha visto en años, por ejemplo dos, recibe el nombre de "mínimo de dos años" y causará más perjuicios que un mínimo de un solo año. Es muy revelador que los veteranos hablen de ese fenómeno como una "limpieza" consistente en quitar de en medio a quienes tienen "malas manos" es alguien claramente frágil que no sabe que lo es y tiene una falsa sensación de seguridad. Cuando muchas de estas malas manos se precipitan colectivamente a la salida, provocan un desplome del mercado. Un mercado volátil impide que pase mucho tiempo sin que se produzca una "limpieza" de riesgos y previene estos desplomes.
No puedo estar más de acuerdo con este fragmento de Nassim Taleb. Cuando en la economía parece que todo va bien y que nada puede ocurrir, es posible que se estén generando ciertos desequilibrios difíciles de observar que acaben conduciendo a una situación delicada. Así paso en el año 2008 y así pasará en el futuro con total seguridad. Los mercados y la economía se caracterizan por tener ciclos y no pueden vivir sin ellos. 

Por otro lado, cuando hay una gran caída en el mercado, lo que suele primar en muchos actores del mercado es el miedo a perderlo todo y a la situación personal de cada uno. Si realmente estas utilizando un dinero que necesitas para vivir cuando el mercado empiece a caer seras muy vulnerable a esa situación y lo más probable es que termines vendiendo. Que se puede decir si te encuentras en una caso de endeudamiento. Como dice Taleb lo importante es tener una buena mano para no terminar siendo limpiado por el mercado.

El problema de la volatilidad reprimida de una manera artificial es que, además de hacer que el sistema tienda a volverse muy frágil, no presenta riesgos visibles. Recordemos también que la volatilidad es información. Y estos sistemas tienden a estar demasiado en calma y a manifestar una variabilidad mínima mientras los riesgos se acumulan en silencio bajo la superficie. Aunque la intención que expresan los líderes políticos y económicos es la de estabilizar el sistema inhibiendo las fluctuaciones, el resultado tiende a ser el contrario. Los sistemas reprimidos de una forma artificial se hacen propensos a cisnes negros. Con el tiempo pillan desprevenido a todo el mundo y echan por la borda años de equilibrio o, en casi todos los casos, acaban mucho peor de lo que estaban en su estado volátil inicial. Cuanto más tarde en estallar una crisis, peor será el daño causado en los sistemas económicos y políticos.
Este caso es el ocurrido cuando se realizan políticas monetarias excesivamente expansivas. Los tipos de interés artificialmente bajos durante demasiado tiempo acaban por generar un estabilidad demasiado engañosa y derivan en crisis de grandes proporciones. En un olla a presión se tiene que dejar salir el vapor de forma controlada para reducir la presión. Si no se hace así podría explotar. Con la economía y los mercado pasa exactamente lo mismo. Muchas personas argumentan que los tipos de interés deberían seguir muy bajos hoy en día porque los gobiernos están demasiado endeudados, pero eso podría provocar problemas futuros de enorme calado y de consecuencias imposibles de predecir.